En medio de una crisis mundial sin precedentes, los delincuentes están adaptando rápidamente su modelo de negocio con el fin de sacar el máximo partido de la pandemia del Covid-19. Las redes de crimen organizado ajustan su modus operandi a las nuevas oportunidades que ofrece el coronavirus o emprenden actividades delictivas nuevas.

Los principales factores que han impulsado estos cambios en la actuación del crimen organizado y el terrorismo son la alta demanda de productos como equipos de protección o medicamentos; una reducción de la movilidad y del flujo de personas por territorio comunitario; o el aumento del teletrabajo y de la dependencia respecto a los sistemas informáticos. Estas son las actividades delictivas que cobran fuerza con el coronavirus.

1.- Ciberdelincuencia
La pandemia del Covid-19 no es sólo un grave problema de salud pública sino también un riesgo en materia de ciberseguridad. El número de ciberataques contra organizaciones y particulares es significativo y se prevé que suba. Los delincuentes utilizan la crisis del coronavirus para llevar a cabo todo tipo de ataques de ingeniería social, es decir, ciberataques en los que se abusa de la buena fe de las personas para que realicen acciones en beneficio del ciberdelincuente.
El aumento de las empresas que optan por el teletrabajo y permiten conexiones desde el exterior a sus sistemas informáticos centrales facilita nuevas vías de ataque para los ciberdelincuentes.

2.- Fraudes
Los estafadores han sido muy rápidos a la hora de adaptar tipos de fraude bien conocidos para capitalizar la ansiedad y los temores que provoca la crisis del coronavirus. Esto incluye varios modelos de fraudes telefónicos, estafas en el suministro de productos que nunca llegan o timos de ofertas para desinfectar y eliminar el virus que tampoco existen.
Este tipo de estafas u otras nuevas van a seguir proliferando en las próximas semanas o meses y pueden llegar a provocar perjuicios económicos importantes a particulares, empresas e instituciones públicas. Unos engaños que también se están detectando en el sector financiero: ofertas de inversiones especulativas en acciones relacionadas con el Covid-19 con la promesa de beneficios sustanciales y seguros.
Entre las víctimas preferidas por los estafadores se encuentran las empresas que quieren comprar mascarillas u otros equipos sanitarios para protegerse del coronavirus.

3.- Falsificaciones y productos defectuosos
La venta de productos sanitarios, equipos de protección personal y medicamentos falsificados ha aumentado de manera exponencial desde el estallido de la crisis. Una proliferación impulsada por la elevada demanda de máscaras, guantes o productos de limpieza, que ha creado un mercado muy atractivo para todo tipo de falsificadores, estafadores y aprovechados.
La publicidad y venta de estas falsificaciones y productos defectuosos se realiza tanto dentro como fuera de internet. Algunos casos, como la distribución de tests falsos de detección del coronavirus para particulares, son muy preocupantes desde el punto de vista de la salud pública, señala el informe.

4.- Robos en domicilios privados con mayores
Un modus operandi para los robos en hogares en la era del coronavirus. Los ladrones logran entrar en domicilios privados, en la mayoría de los casos de personas mayores, presentándose como personal médico que viene a dar información, a suministrar productos de higiene o a realizar el test del Covid-19 y aprovechan para sustraer todos los objetos de valor.

5.- Drogas, tráfico de migrantes y prostitución
Todavía es difícil evaluar el impacto a corto plazo de la crisis del coronavirus en los mercados de droga, pero es probable que provoque perturbaciones en los canales de oferta ilegales. Los primeros datos apuntan a un acopio de determinadas drogas por parte de los consumidores y a problemas de falta de precursores y químicos esenciales que se utilizan en la producción de droga, lo que tendrá un impacto en la producción y en los precios. “la escasez de oferta podría acabar desembocando en un aumento de incidentes de violencia entre distribuidores rivales”.

Las redes de tráfico de personas también van a beneficiarse de la pandemia del Covid-19. Se prevé que los migrantes recurran todavía más a los servicios de los traficantes con el fin de que les ayuden a tratar de sortear el refuerzo de los controles fronterizos que han introducido la mayoría de países por el coronavirus.